Las mujeres que utilizamos talla grande, solemos debatirnos entre lo que
está de moda y lo que nos hace parecer mesas camillas. Esta cuestión no es
baladí, puesto que a todas nos gusta seguir las tendencias... El problema es que, por lo
general, nuestra constitución corporal sólo nos permite ser trendys con la funda de las gafas o el dentrífico.
Por eso a veces, hay que tomar decisiones: ¿Quiero llevar lo que me gusta y ser la más moderna del barrio o prefiero disimular mi cuerpo con un saco talla XXXL color gris marengo? Yo elijo ponerme lo que me da la gana.
Por eso me compré esta falda de napa estilo #mesacamilla con vuelo a lo traje regional. Lo tenía todo para quedarme mal: fastuoso vuelo, cinturilla sin ajustar cadera, largo paticorto... Pero, me enamoré.
Y
una vez en el armario, resulta que se ha convertido en
una de mis mejores compañeras de aventuras. Y sólo fue un gesto...
Un sólo gesto que resultó un paso importante para ir abandonando complejos y
retirando metros de tela inútil. Supongo que es cuestión de saber distinguir el límite entre lo que te hace hortera y lo que te hace distinta. Y conste que soy una gran defensora de lo hortera y todos sus sucedáneos...
El collar es un tigle de H&M llamado Andrés. Se porta bastante bien.

El bolso es de MARPLE ROAD. Amo este diseño con tachus.
¿Tú también tienes una prenda estilo falda #mesacamilla de la que te enamoraste? ¿Debemos de ser comedidas a la hora de elegir nuestra ropa o eres de las que te atreves con todo? Cuestión de prioridades... ¡Espero vuestros comentarios, hasta pronto!















































