Efectivamente, mi pasión por las minifaldas y los vestidos cortos han llegado a su apogeo, a su cenit, a su culmen más absoluto. La prueba: este vestido/camisero/túnica que os muestro en el post de hoy. Ya hemos hablado en el blog de las dificultades que tenemos las mujeres plus size respecto a este tipo de prendas:
-"¿Pero qué dice señorita? ¿Minifalda?... - Gritó la mujer con más de 65 kilos de peso a la dependienta que amablemente le mostraba una falda corta- ¿Pero me ha visto las piernas? Yo no me pongo eso ni harta de quinoa".
Pues va a ser que sí. Nuevamente, un año más y llena de orgullo y satisfacción, abandero el lema: "Llevo minifalda porque me gusta y me da la gana".
Su corte asimétrico es dangerous total, pero lo más peligroso del modeli es ese Klein intenso que convertiría al mismísimo Marilyn Mason en la reina del carnaval de Sao Paulo. Me encantan los tonos explosivos para esta época: azules, verdes aturquesados, fucsias, corales, amarillos, naranjas... Toma fiesta.
Pero además, tiene detalles que resultan muy favorecedores: Amplias mangas dobladas, corte maxi-trapecio, cuello de camisa en pico, y para refrigerar el escote, detalle con argolla. Amo los volúmenes, y os seguro que este vestido los tiene todos. Supongo que después de tanto carrete os preguntaréis: Vale maja, pero ¿De dónde es?...
Es un diseño de ZARA y lo encontré en tienda. Sí, da talla suficiente hasta una XXL. Para las que no queréis enseñar cacha o sufrís de las molestas rozaduras de verano, el legging es perfecto para completar el outfit. Por cierto, las sandalias también son de ZARA, pero del siglo II A.C.
¿Qué os ha parecido mi nuevo y minifaldero trapecio? Como siempre, yo os espero en mi IG @idoiabilbao y en mi cuenta de @21.buttons (aunque en esta ocasión solo me ha faltado llamar al FBI para que me ayudaran a encontrar el enlace de esta prenda, fue imposible)... ¡Feliz y minifaldero verano!






















































