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martes, 10 de diciembre de 2013

Charli y la Fábrica de Chorizos



¡Hola amig@s! Últimamente paso la vida on the road y me resulta complicado subir nuevos post con regularidad, así que he abierto el cajón de los tesoros escondidos para rescatar uno de mis "Cuentos Orientales" inéditos. En esta ocasión es una fábula inspirada en mi adorado Tim Burton y su Wonka original que quiero dedicar a un gran compañero que pasa por tiempos difíciles. Su título es "Charli y la fábrica de Chorizo"... Así comienza nuestra historia...

Cuando Charli Terón entro a trabajar en la prestigiosa Fábrica de Chorizos "Filiberto & Co. Jones", un mundo nuevo se abrió ante sus ojos.

-¡Madre mía! ¡Qué feliz voy a ser haciendo chorizos! ¡Yuju!

Sí, la ilusión de Charli siempre fue trabajar en una gran cadena industrial y gracias a su talento, consiguió el puesto entre mil millones de aspirantes. Cada día, Charli se levantaba lleno de ilusión y de planes innovadores para mejorar la producción. 

-A ver, a ver...¡Hoy ataré la cuerda de los chorizos con tres nudos! ¡Seguro que quedará super chachi!

Y así iban pasando las semanas, entre vísceras de cerdo y pimentón. Pero un día, a Charli le surgió inesperadamente una idea que le pareció harto genial e innovadora...

-¿Y si con todo lo que sobra de los gorrinos se hiciera otro tipo de chorizo?... La fábrica ganaría dinero y el producto sería muy asequible para las gentes... ¡Sí! Podría llamarse... ¡MORTADELA! 

Y con esa idea subió al despacho del señor Co. Jones, uno de los hermanos propietarios de la fábrica.

-¿Tú estas loco, muchacho?- Díjole Co. Jones masticando tabaco.- ¿Cómo pretendes que hagamos un embutido con las sobras del cerdo? ¡Eso es una guarrería! ¡Venga, vete a hacer chorizos y deja de decir chorradas! 

Durante un tiempo, Charli siguió el consejo de su superior y dejó de lado la inventiva, pero su inquietud y el talento por el que le habían contratado entre mil millones de personas, siempre terminaba por aflorar. No podía evitarlo.

-¿Y si en lugar de pimentón, picamos más la carne y ponemos pimienta? Ummmm... -¡Sí! Se podría llamar... ¡SALCHICHÓN!

-¡Pero que gilipolleces dices, muchacho! ¿No estarás tomando modernas drogas de diseño?- Preguntóle su jefe escupiendo en el suelo su habitual tabaco de mascar- ¡Vuelve a la cadena de producción y no me toques más los Co. Jones!

Así lo hizo. Charli regresó a su puesto y continuó haciendo chorizos sin parar. Los años siguieron su curso y, aunque en silencio, la mente del joven no cesaba de crear y crear...

-...y cogería el chorizo y le pondría pimienta y lo haría largo y fino y se llamaría... ¡FUET!- Y de nuevo volvía a idear...- ¿Y si lo mezcláramos con carne de vacuno y ajo y se elaborara con más anchura de diámetro? ¿Cómo podría llamarse?... ¡SALAMI!

Y así, soñando y soñando pasaban los días, los meses y los años hasta que la ilusión fue mermando y nuestro amigo perdió la alegría y la pasión por su profesión de choricero. 

-¡Jo, que desgana tengo hoy! ¡Son las 9 de la noche y sólo he hecho 6700 chorizos!... 

Y entonces sucedió. Una idea extraordinaria alumbró su derrotada ilusión.¡Pero Dios Santo! ¿Cómo no se me había ocurrido antes?... Charli corrió raudo a la fábrica de chorizos y, como hiciera antaño, se personó en el despacho de Co. Jones. 

-¡Por favor, señor Co. Jones, le ruego que me escuche!

-¿Ya vienes con una de esas ridículas fantasías tuyas? ¿No esnifarás pegamento, verdad?

-¡No!..¡Le aseguro que esta idea es genial, tiene que escucharme! 

El señor Co. Jones observó al muchacho detenidamente. Escupió su tabaco como de costumbre y con un gesto indicóle que hablara.

- ¿Y si cogemos las patas traseras del cerdo, las salamos y las secamos al aire? Se podría llamar... ¡JAMÓN!

Dos horas más tarde Charli Terón estaba en el paro con una hipoteca de 180.000 euros y sin terminar de pagar el Clio. 

FIN

Bien. Imagino querid@s niñ@s que este no es el final más deseado para un cuento, sobre todo en estas fechas tan entrañables. Quizá lo esperado es una preciosa moraleja en la que se alabe la perseverancia y el talento. Bien, dado que el talento es uno de las aptitudes que menos se valora en estos tiempos de crisis, os propongo tres finales optativos para el futuro del pobre Charli...


A) Charli pide un préstamo personal y monta su propia fábrica: "Embutidos Wonky". Desgraciadamente, 90.000 parados como él han tenido la misma idea y el país está lleno de fábricas de embutidos que elaboran todo lo que ideó creyendo ser el único. Cierra la fábrica en 2 años completamente arruinado. Así aprenderemos lo siguiente: "TÚ IDEA ES ÚNICA, GENIAL. LLÉVALA A CABO CUANTO ANTES Y SÉ EL PRIMERO EN MOSTRAR AL MUNDO TU TALENTO. GUARDAR TUS IDEAS Y NO HACERLAS REALIDAD ES TIRARLAS AL VACÍO, TARDE O TEMPRANO ALGUIEN TENDRÁ TU MISMA IDEA. CREA Y HAZLO YA". 

B) Tras el despido, Charli consigue trabajo en otra fábrica de chorizos. En lugar de dar la brasa con ideas renovadoras a su superior, potencia la inteligencia emocional, se convierte en su mejor amigo y en unos meses tiene el puesto de "Subdirector de planta de rellenado de tripas". En su gris despachito  sobrevivirá a la crisis mientras juega a Candy Crush y los festivos cuida a los hijos del jefe. Este final nos mostraría que el camino a seguir es el siguiente: "CONVIÉRTETE EN UN PELOTA, VETE CON TODOS LOS CUENTOS DE LA FÁBRICA AL JEFE Y NO TENGAS PIEDAD CON TUS COMPAÑEROS. ¡AH! Y JAMÁS DEMUESTRES TALENTO, TE CONVERTIRÍAS EN UN PELIGRO". 

C)  Charli acude con sus revolucionarias ideas a la fábrica de chorizos "Yeremy Airons e hijos", creen en él y triunfa en el mundo de los embutidos. Obviamente, Charli estaba equivocado y la elaboración de chorizos en una cadena industrial no era lo suyo. Amig@s, esto nos enseñaría lo siguiente:  "NO PERMITAS QUE NADIE, JAMÁS, TE HAGA DUDAR DE TU PROPIO TALENTO. LUCHEMOS POR NUESTRAS IDEAS, SIN ELLAS, NO SOMOS NADA". 


Hasta aquí el "Cuento Oriental" de hoy... ¿Cuál de los finales que sugiero elegirías tú? Y si vamos más allá... ¿Cuál crees que es el final más acorde con la realidad que vivimos actualmente? Espero vuestros comentarios amig@s y os deseo ¡Felices preparativos de Navidad! Como siempre, nos encontramos en Instagram, Facebook, Twitter, Pinterest...

PD: Y a ti, querido amigo, todo se solucionará, ya lo verás. Esto es sólo una mala racha y  la tormenta pasará, pero tu talento... es infinito. No lo dudes jamás ni permitas que los necios te contaminen.

jueves, 30 de mayo de 2013

El secreto del triunfo...



¡Hola Amig@s! Estos días, entre el nuevo proyecto (del que estoy dando buena cuenta en Twitter  @bilbao_idoia) y la salida de mi nuevo libro el día 6 de junio, estoy a tope, pero he sacado tiempo para regalaros uno de mis Cuentos Orientales. En esta ocasión he elegido una pieza inspirada en la actualidad más candente, lleva por título “La decisión de Filomena Marturano”.

Cuando en medio de una cruenta crisis económica nació el primer hijo de Filomena Marturano, a la joven madre sólo le preocupaba el futuro de su pequeño.

-¡Dios mío, hijito! ¿Qué será de ti? ¿Cómo guiarte en este mundo infame? ¡Con esta maldita crisis desconozco el  camino que has de tomar para triunfar en la vida! ¡Señor, envíame una señal!

A aquellas alturas de la crisis, el concepto “triunfar en la vida” se traducía en poder acudir al cine una vez cada 2 años o tener el suficiente poder adquisitivo para ir de camping a Palencia en el puente de Mayo. Pero Filomena aspiraba a algo más para su hijo y su vida se convirtió en la búsqueda incansable de una profesión de futuro para el pequeño Roman Polansky, que así se llamaba el niño. Por este motivo decidió ponerse en las manos de un asesor profesional con bigote.

-Buenas tardes señor asesor profesional con bigote- Díjole Filomena a un robusto hombre del ayuntamiento que lucía un poderoso mostacho- Quiero que mi hijo triunfe en la vida y no sé que camino ha de tomar… ¡Ayúdeme señor asesor profesional!

-Señora Filomena- respondiole el hombre acariciándose la punta del bigote- como sabe, la crisis ha provocado que muchas profesiones hayan desaparecido… De hecho, profesiones para triunfar en la vida me quedan poquísimas… -Sacando un archivador del cajón, comenzó a buscar entre sus documentos- A ver… Arquitecto no, constructor no, médico no, profesor no, equilibrista no… Ya le digo que me queda poca cosa… -Tras unos minutos de búsqueda, el asesor volvió a dirigirse a Filo- Señora Filomena, como profesiones de futuro sólo me quedan: Tesorero de partido político, presidente de sindicato, yerno de rey y una de las nuevas profesiones con más proyección: I+C  Incompetenting Comepolling. Vamos, el pelota de toda la vida pero con whatsapp.

- Ya… ¿Y no tiene más?- Pregúntole Filomena desesperanzada

-No. Pero si quiere, su hijo se puede hacer emprendedor e inventar cosas absurdas como un zapato-costurero o unas bragas con paracaídas.

-Pues no lo veo.

Filomena Marturano, desolada, abandonó el despacho del asesor. Ninguna de aquellas propuestas la habían convencido: los tesoreros de partido político corrían el riesgo de acabar siendo vedettes de revista, los presidentes de sindicato tenían como obligación llevar barba y Filomena siempre había sentido aversión hacia las barbas. Tampoco veía con buenos ojos el que su hijo eligiera ser yerno de rey; experiencias anteriores habían demostrado que elegir esta profesión tenía efectos secundarios y te podía crecer en la cabeza un chalet de Pedralbes con reforma de 3 millones de euros, cosa harto molesta. Y por supuesto no se le pasó por la cabeza que su hijo fuera Incompetenting Comepolling, profesión de gran futuro pero que ella consideraba del todo amoral.

-¡No encuentro el camino! ¡Señor, envíame una señal, por fi!

Así, esperando a que el señor, que en aquellos momentos rodaba junto a Mel Gibson una peli, le diera una señal, fueron pasando los años. Hasta que de pronto… la señal llegó.

-¡Sí! ¡Sí! ¡Gracias señor! ¡Por fin se lo que será mi hijo el día de mañana! ¡Tendrá prestigio, ganará una pasta y no le cobrarán el chupito de licor de hierbas cuando salga a cenar fuera! Mi hijo será… ¡contertulio político!

Efectivamente. Mientras Filomena Marturano hacía zapping frente a la televisión, se percató de un hecho que hasta entonces no había llamado su atención: en la tele había cientos de miles de programas que hablaban y hablaban y hablaban de la crisis y la situación del país. En aquellos programas tan serios aparecían cientos de miles de contertulios que hablaban, hablaban y hablaban pronunciando sofisticadas palabras que les dotaban de una gran intelectualidad y poderío. De izquierdas, de derechas, de centro, de arriba, de abajo… Aquellos contertulios de política parecían tener la solución de todos los problemas del país, sin ellos nada sería posible, el final de la crisis estaba en su poder, ellos eran los gurús de la sociedad. Sí, estaba decidido: ¡Su hijo sería contertulio político!
De este modo, Filomena envió a Roman a la Universidad de contertulios políticos de Osfor y allí se formó como un gran profesional logrando aparecer en más de 500 programas a la semana, en algunas ocasiones incluso simultáneamente en varios a la vez.
Así fue como Filomena Marturano consiguió que su hijo fuera un triunfador, ganara una pasta y le regalaran sesiones de solarium. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Sí amig@s, en ocasiones estamos tan cegadas por encontrar respuestas, que en la intensa búsqueda nos olvidamos de que quizá la solución está frente a nosotros… Miremos a nuestro alrededor, observemos atentamente, seguro que aquello que deseas está muy cerca… Y hasta aquí el cuento de hoy, yo sigo preparando la salida el día 6 de junio de mi nuevo libro ¿Os lo había dicho?... Os espero en Twitter  @bilbao_idoia ¡Hasta pronto amig@s!

miércoles, 8 de mayo de 2013

El hombre que lanzaba piedras al lago...



¡Hola amig@as! Primero agradeceros vuestras cartas y comentarios de felicitación por el éxito de la obra... Gracias, sois maravillos@s. Como sabéis, siempre intento que mis post sean un jardín lleno de flores y energía positiva, me gusta hacer felices a quienes visitan este blog, que olviden por un instante los problemas, dejen la tristeza en el congelador y se resguarden de la tormenta que nos acucia, de esa maldita crisis que se desliza silenciosamente y entra en las casas. Sí. Para muchas personas, quizá la mía sea una postura superficial. Nada más lejos de la realidad. Sólo creo que, en medio del huracán, necesitamos respirar, evadirnos de las sombras, sonreír, ilusionarnos con minucias. Soñar.

Hoy quiero hablar de ese monstruo de grandes tentáculos que amenaza cada día campos y barrios, casas y tiendas, caminos y nubes: la crisis. Pero lo haré de la única forma que conozco. Con un cuento. Lleva por título “El hombre que lanzaba piedras al lago” y comienza así:

"Érase una vez  país muy lejano donde, tras años de opulencia, llegó una gran crisis económica que asoló a sus habitantes.

-¡Estoy hasta los cojones!- Gritaba apesadumbrado el joven Zac Efron, famoso por su larguísima cabellera desastrada- ¡En el paro, sin amor, sin ilusiones, sin esperanza, sin ganas de nada! ¡No existe solución!... ¡Y no pienso lavarme la cabeza jamás!

Efectivamente. La situación en aquel lejano país era desastrosa, y el pelo de Zac también. Tan terrible era la crisis, que los políticos habían decidido convertirse en payasos y sólo comparecer para hacer números cómicos: La presidenta se había especializado en el clásico número de la tarta en la cara y el ministro de economía interpretaba magistralmente la canción “El señor conductor no se ríe” a base de eructos. Gracias a  estos gags desternillantes, el equipo de gobierno se iba librando de unas elecciones anticipadas.
Un día, mientras Zac se lamentaba camino de casa, se topó con un grupo de personas que curiosas observaban un cartel. En él se podía leer:

“¿Estás desilusionado? ¿Triste? ¿Sin esperanza? El hombre que lanza piedras al lago tiene la solución”

-¿El hombre que lanza piedras al lago? ¡Otro timador que viene a tomarnos el pelo, pobres infelices! ¡No hay solución, no os hagáis ilusiones!– Gritó Zac. Y protestando, regresó a su casa para seguir lamentándose por su desgraciada existencia mientras se rascaba la cabellera. Pero de pronto, pasados unos días… el joven comenzó a percibir una extraña sensación: a su alrededor, la gente parecía más feliz, como si tuvieran... ILUSIÓN.

-¡Que día tan maravilloso!- Exclamaba su vecina al plantar en su jardín tomates de rama. Y mientras colocaba el cartel “También vendo tartas de alcachofa”, el panadero del pueblo cantaba sin cesar. Hasta la peluquera, que no peinaba a nadie desde hacía 17 años, abría las puertas de su establecimiento dando pequeños saltitos de alegría y cambiando el escaparate de lacas por uno de preciosos jabones artesanales con aromas a coliflor, patatas a la Riojana y torta del Casar. Sí, todos parecían más felices. Todos menos Zac.

-Deberías ir a ver al hombre que lanza piedras al lago. Él te podría ayudar.- Díjole su primo Mario Casas intentando consolar al muchacho.

-¿Pero que hace ese hombre que os lava el cerebro? ¡¡¡Si este país se va al carajo!!! ¿Tú has visto la tele? ¿Has escuchado a los contertulios de política? ¿Has leído los periódicos? ¡Es para pegarse un tiro! ¿Qué os ha dado ese tío?

-Debo guardar silencio. Es una de las normas del hombre del lago, deberás ir tu mismo para saberlo… Y lávate la cabeza, porfi.

Pasaron los días, las semanas, los meses. Y poco a poco, el lejano país se fue tiñendo de alegría y esperanza para sus gentes. Pero Zac, continuaba sin acudir al lago. Hasta que un día, se decidió y fue hasta allí.

-Hola Zac, te estaba esperando. Eres el único habitante del país que no había venido a visitarme...- Díjole al muchacho mientras tomaba su brazo y se acercaba a la orilla. El hombre tenía una poblada barba, lucía unos pantalones atados con una cuerda y una roída camisa de cuadros. Sin duda, no era un hombre rico. -Zac, una pregunta: ¿estás realmente convencido de que quieres recuperar la ilusión y la esperanza?

Tras una breve pausa, Zac afirmó moviendo la cabeza.

-Lo sabía, de lo contrario, tú no habrías venido jamás hasta aquí. Has logrado el primer paso para conseguir tus deseos. Zac, quiero que observes este precioso lago. Ni una ola, sus aguas están quietas, nada se mueve… Fíjate, es como un espejo…

Y cuando Zac se había concentrado en la quietud de aquel lago, el hombre cogió una piedra del suelo y la lanzó con todas sus fuerzas. Entonces, cuando la roca hizo contacto con la superficie, decenas de ondas aparecieron de la nada, ondas que llegaron hasta la orilla, que mojaron los zapatos de Zac, que despertaron a unas pequeñas ranas que dormían entre las hojas y revolucionaron a las mariposas que se posaban sobre las flores. Hasta un grupo de martines pescadores echaron a volar. En unos instantes, todo se había puesto en movimiento. El hombre que lanzaba piedras al lago miró a  Zac, que permanecía con la vista fija en aquel maravilloso espectáculo.

-Querido Zac. La vida es un lago, y tú eres el encargado de tirar la piedra. Un solo movimiento y todo el mecanismo de la vida se pondrá en funcionamiento. Aunque no suceda ahora, esa onda que ha provocado tu piedra, llegará a la orilla en algún momento y modificará el paisaje de tu vida, has de tener paciencia. No basta con lamentarse desde la orilla. Toma- El hombre le entregó una bella piedra de color piedra.- Esto te hará recordar que eres tú el que ha de poner en movimiento tu mundo. Y te prometo que las ondas llegarán. Ahora tengo que partir, me esperan en Chipre, en Italia, en Portugal, en Grecia, en Irlanda, en Francia…

Así, sin dejar de hablar, el hombre que lanzaba piedras al lago se alejó por el camino desapareciendo entre la espesura.
Pasadas unas semanas Zac decidió lanzar su piedra y lo primero que hizo fue lavar y cortar su larga y desastrada melena. Pronto la hija del frutero se fijó en él y en unas semanas se enamoraron, de este modo conoció al tío Genekelly, un criador de chihuahuas enanos que necesitaba alguien de confianza para darles el biberón. Como regalo por su buen trabajo, regaló a Zac una perrita preciosa con pedigrí que ahora es Miss Chihuahua mundial y hasta tiene su propia firma de cosméticos que se venden de maravilla en la China. Sí, la piedra de Zac, surtió efecto, sólo había que lanzarla… Y colorín colorado…".

Sí amig@s, probablemente existan muchas personas que lo han intentado todo para luchar contra la crisis, no ven resultados, y esto provoca que la desesperanza se instale en sus vidas. Pero perder la ilusión el lo más cercano a la nada. Mientras no nos lo impidan, tenemos que seguir tirando piedras al lago… ¡¡¡Las que haga falta!!! Suerte amig@s. ¡Os espero en Twitter!  @bilbao_idoia