Anuncian mis fuentes que el verano fake que hemos vivido en las últimas semanas ya llega a su fin, y que a cambio se avecinan unos chuzos de punta de lo más contundentes. Pues nada como los días lluviosos para ir preparando uno de los eventos más emocionantes del año: Halloween.
Las que me seguís desde hace tiempo, sabéis que cada noche de Halloween convoco una cena especial en la que intento recrear una atmósfera de miedo: el castillo de Drácula, el laboratorio del Dr Jekyll, el vestidor de Cristina Aguilera... En definitiva, lugares horrorosos que sorprendan a mis invitados y hagan de la noche del 31 de octubre una fecha... TERRORÍFICA.
Me encanta cuidar todos los detalles: la decoración del espacio, la música, el bufé, la mesa...
Esta decoración que os muestro en el post, la he recuperado del 2013 y está inspirada en las fantásticas películas de la Hammer con esas mujeres estupendas y esos Dráculas den technicolor: "Las novias de Drácula" o "Kung Fu contra los 7 vampiros de Oro" son algunas de mis incunables.
Y por supuesto pongo especial esmero en el diseño de los platos: "Ke yu-yu fingers", deliciosos maxi-maki de atún, o las "Cocotte de queso podrido" (huevos con queso de cabrales, cheddar y emmental), "Uñas de bicho" (percebes ricos ricos ricos), "Ensalada de lombrices" (spaghetti al nero di seppia)... Vamos, que el menú está para cortarse los dedos...Perdón, para chuparse los dedos...

En este otro montaje (2015), el leitmotiv es mi adorado Hitchcock y su film "Los Pájaros". Por cierto, recomiendo la fantástica exposición sobre el maestro en el Espacio Fundación Telefónica (hasta Febrero de 2017). Como podéis observar, en la invitación aparece servidora emulando a la musa Tippi.
En 2012 me decanté por los poetas románticos y sus cenas monstruosas: Lord Byron, Bram Stoker, Mary Shelley, Percey, Zorrilla, Polidori... Todos fueron invitados a esta pavorosa velada.






